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sábado, mayo 18, 2024
ColumnasInternacional

Vacunación y geopolítica

La semana pasada publiqué en este espacio acerca de la grandeza histórica de Rusia, su papel como antagónico en el sistema internacional y de sus actuales turbulencias en su política interna. En este tenor y de la misma manera que en los tiempos de la Guerra Fría, la batalla por crear y comercializar la vacuna en contra del COVID-19 es un interés de todas las naciones que buscan ser potencia del orbe, y los laboratorios rusos no se podían quedar atrás y lograron generar la vacuna Sputnik V (aludiendo a la aeronave espacial con la que ganaron la carrera de “conquista” del espacio a EU, en 1957).

De este modo, la Sputnik V se puso en competencia con farmacéuticas internacionales como Pfizer-BioNTech y Moderna, aunado a los intentos por parte del gobierno de China para tener la “cura que salve al mundo”. Esta acción ha suscitado decenas de opiniones encontradas; por el lado de las conspiraciones se ha dicho que “esta es la vacuna para los países de renta media por ser barata”, o comentarios con corte de película de ficción como “la Sputnik contiene el chip del comunismo y del castrochavismo”. Sin embargo, las opiniones desde la óptica científica internacional dicen que dicha vacuna cuenta con casi 92% de efectividad y que está lista para su aplicación.

Otra de las causas que generó suspicacias fue la conexión entre Moscú, Buenos Aires Ciudad de México, pues tanto el presidente argentino, Alberto Fernández, como el mandatario mexicano han sido de los principales defensores de la vacuna rusa, donde ya se adquirieron 20 y 24 millones de dosis, respectivamente. Además, el Kremlin ha colocado la Sputnik V en otros países latinoamericanos —también en gobiernos con visión de izquierda—, como Bolivia y Venezuela, e incluso en otras naciones fuera de nuestro continente, como Bielorrusia, Emiratos Árabes, Israel, Serbia, entre otros, demostrando que la geopolítica sigue siendo prioridad para el gobierno ruso.

Ahora bien, situándonos sólo en nuestro país, la adquisición de la Sputnik V llega para sumarse a las dosis obtenidas con Pfizer y, de resolverse el tema de la eficacia, las de AstraZeneca, así como con un laboratorio de India, puesto que el reto de contagios y decesos por COVID-19 es cada vez más alarmante en todo el territorio nacional y sólo la vacunación podrá revertir esta dolorosa situación. Para esto, el día de ayer el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, anunció el calendario del arribo de las vacunas, mencionando que en el lapso de una semana se recibirán las primeras 870 mil dosis.

Así pues, el gobierno mexicano puso en marcha la inscripción de las y los adultos mayores a través de su página de internet, misma que tuvo una serie de problemas y complicaciones los primeros días, desatando el descontento de la sociedad, pero que posteriormente se regularizó. Dicho registro y la llegada de las vacunas abona a la estrategia del gobierno, misma que se sigue percibiendo lenta y poco efectiva ante la magnitud del problema sanitario, y de la que, al día de hoy, sólo se han aplicado un poco más de 713 mil dosis que, en comparación con población, suena a muy poco. Esperemos que, sin importar el origen de las vacunas, lleguen las suficientes para paliar esta pandemia a la brevedad. 

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR
BGM

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