Mujeres refugiadas encuentran oportunidades en el norte de México

  •   Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, ACNUR destaca los esfuerzos de las mujeres refugiadas en México a través de la historia de Claudia, una mujer salvadoreña que trabaja, estudia y mantiene a sus hijos en Saltillo, Coahuila.

 

Claudia es de El Salvador. Llegó a México con sus dos hijos en 2016, forzada a huir por la violencia y amenazas que sufrió en su país.

 

“La situación en mi país es muy complicada allá por la inseguridad, las pandillas. Además ya no era seguro para mis hijos tampoco”, recuerda.

 

Esta mujer es madre cabeza de familia de una niña de 11 años y un niño de 7 años, con quienes llegó en tren a Veracruz, entidad en donde solicitó la condición de refugiada. En 2018 decidió establecerse en Saltillo, ciudad en la que la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) tiene un programa de integración y en la que Claudia está rehaciendo su vida y pronto será ingeniera industrial.

 

El programa de integración cuenta con el apoyo de la Secretaría del Trabajo de Coahuila, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) y el sector privado.

 

“Es un programa muy bonito porque te sirve para que puedas seguir desarrollándote y superándote tanto en lo laboral como en el día a día con la familia. Es prácticamente un programa de oportunidades”, cuenta.

 

Al ser reconocida como refugiada, Claudia y su familia tenían la posibilidad de participar en este programa que actualmente beneficia a más de 1,000 personas refugiadas, 48% de las cuales son mujeres y niñas.

 

De las 29,618 personas que solicitaron asilo en México en 2018, 29% eran mujeres adultas y 11% niñas, algunas no acompañadas.

 

Saltillo es una de las ciudades más seguras del país y que más está creciendo económicamente. Además, cuenta con una oferta laboral importante, puesto que allí se encuentran muchas compañías del sector industrial y manufacturero que requieren de una mano de obra.

 

Desde hace nueve meses, Claudia trabaja en el equipo de ensamble de lavadoras en una empresa que fabrica electrodomésticos. Asimismo, está cursando una licenciatura en ingeniería industrial manufacturera, lo que nunca habría podido alcanzar en su país, según indica.

 

“Hay muchas oportunidades. Saltillo tiene mucha diversidad en la parte laboral. Muchas empresas industriales se encuentran ahí y tiene mucha oferta donde te puedes colocar”, comenta Claudia.

 

Según manifiesta Claudia, lo que necesitaba para salir adelante eran las condiciones apropiadas de seguridad para ella y sus hijos. Ahora que tiene una nueva oportunidad, realiza un gran esfuerzo para rehacer su vida y seguir superándose a sí misma.

 

“En la parte del salario es donde sí se me dificulta un poco porque siendo madre soltera llevo yo sola el pago de renta, de comida y la escuela de mis hijos. Se me complica porque con mi sueldo debo cubrir los gastos familiares y de mis estudios. Además, tengo que hacer mis tareas de la escuela y atender también las tareas y las actividades de mis hijos, pero gracias a Dios, poco a poco se puede salir adelante”.

 

Explica que con su salario también cumple con el pago de impuestos y contribuciones semanalmente.

 

Integración

 

La mudanza a Saltillo también permitió a los hijos de Claudia continuar sus estudios de educación primaria.

“La niña lleva uno de los primeros lugares de su escuela y el niño no lleva el primer lugar pero le está yendo muy bien también”, dice.

 

“Nos va bien. La integración va bien. Saltillo es muy tranquila y la gente nos acepta bien, te echan bastante la mano en cuanto al empleo. No te discriminan por ser centroamericano o de otro país”, confiesa. “Me ha gustado mucho estar en Saltillo y vivir acá. Mi plan es seguir trabajando acá, terminar mis estudios y luego optar por un trabajo mejor”.

 

La integración de Claudia y su familia en su nueva comunidad de acogida va tan bien que en diciembre pasado iniciaron su proceso de naturalización.

 

“Es un buen programa. Si le echas ganas, sí puedes salir adelante”, asegura.

 

Como en el caso de Claudia, el ACNUR apoya y se solidariza con los esfuerzos que realizan las mujeres desplazadas y refugiadas alrededor del mundo. En asociación con las mujeres y niñas refugiadas, el Gobierno Mexicano, la sociedad civil y otros socios, el ACNUR promueve día a día formas innovadoras para alcanzar la equidad de género e igualdad de acceso a oportunidades. En este 8 de marzo, la historia de Claudia es un ejemplo que demuestra la necesidad de seguir promoviendo acceso igualitario de todas las mujeres a protección social, servicios públicos, empleo digno y soluciones para una vida segura.

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