jueves, marzo 26, 2026
Tuxtepec

LA CODELPA Y EL VIEJO SUEÑO DE MODERNIZAR LA REGIÓN DE TEMASCAL

*El diluvio y la modernidad prometida

Por Omar Fabián González Salinas
Doctor en Historia por El Colegio de México. Investigador en
ENAH-INAH.

Septiembre de 1944 fue atroz para Tuxtepec. Entre los días 21 y 23 cayeron
lluvias torrenciales que desbordaron el río Tonto. Algunas fuentes aseguran que la
inundación osciló entre los 4 y 9 metros de altura. Tuxtepec quedó sepultado por el
agua.

En los días siguientes, el presidente Manuel Ávila Camacho recorrió la zona
para supervisar los trabajos de reconstrucción. Lo calamitoso de la situación llevó
a que en 1947 se fundara la Comisión del Papaloapan (Codelpa), perteneciente a
la Secretaría de Recursos Hidráulicos, destinada a prevenir desastres y
aprovechar las aguas de la cuenca del río Papaloapan que atraviesa Puebla,
Oaxaca y Veracruz.


Para la región de Tuxtepec y Soyaltepec, la Codelpa comenzó a construir
la presa hidroeléctrica “Presidente Miguel Alemán” en Temascal en el año de 1949.

La obra fue planeada como detonante de modernización material
(“desarrollo urbano, agrícola, comercial y vías de comunicación) y social con
políticas de alfabetización y aculturación para las comunidades mazatecas y
chinantecas que habitaban la región.

Construir la presa “Alemán” no fue fácil. 20 mil indígenas
fueron reubicados para edificar el vaso de la presa en una superficie de 500
kilómetros de tierras y bosques que serían inundados. La reubicación tardó años,
pero la obra fue concluida.

A manera de celebración, sobre la cortina de la presa
se construyó un monumento piramidal en cuyo interior se pintó el mural La vida
primitiva en la cuenca del Papaloapan, que representa a la Codelpa y la
intervención del gobierno federal como agentes modernizadores que,
supuestamente, hicieron que la zona dejara de ser marginada, insalubre e
improductiva. El monumento estuvo rematado por una escultura del presidente
Miguel Alemán en mangas de camisa, cual si se tratara de un ingeniero. Se le
exaltó como el presidente “constructor del México moderno”, “civilizador” de
Temascal y sus zonas “olvidadas”.

Las fallas del proyecto

La Codelpa movilizó personal de salubridad, de la SEP y del Instituto Nacional
Indigenista (INI). Su deber era atender las necesidades de la población indígena
de Temascal y sus alrededores, además de convencerlos de que la reubicación les
beneficiaría y recibirían indemnización económica y nuevas tierras.


El proyecto desplegó políticas culturales encuadradas en los objetivos que
entonces defendía el INI: “integrar” a los indígenas a la nación mexicana
educándolos en la lengua española y en la cultura mestiza. En otras palabras,
“desindianizándolos”.

Se llevaron brigadas médicas y mejoras, pero aquellamodernidad prometida tenía un pecado de origen: estaba sesgada por un sentido
de superioridad cultural que desdeñó al mundo indígena oaxaqueño. Se decía que finalmente se les enseñaría una agricultura moderna altamente productiva. A esosindios había que “redimirlos” y “sacarlos del atraso”, pregonaban el gobierno y la prensa.

Sin embargo, la maquinaria cultural y de “progreso” mostró fallas. Las huellas
de ello pueden consultarse en el Archivo histórico del INI resguardado en el
antiguo convento de Santo Domingo, en Yanhuitlán. Esos documentos viejos y
olvidados dan constancia de que a pesar de que se fundaron escuelas y llegaron
profesores, muchos de ellos sólo hablaban español y no se entendieron con los
niños indígenas.

Peor aún, algunos maestros bilingües se rehusaban a hablar la
lengua indígena. El desprecio por los indígenas generó que éstos también se
mostraran suspicaces ante la intervención del gobierno federal. En la región
corrieron rumores que pedían evitar las vacunas de las campañas de salubridad
por tratarse de inyecciones esterilizadores que con las que el gobierno quería
extinguir a los indios por ser “raza floja y fea”.

La resistencia también fue cultural. Los locales retomaron
elementos de la cultura mestiza, pero mantuvieron otros aspectos de su propia
civilización. Por ejemplo, la medicina moderna no desterró a la medicina
tradicional, ambas coexistieron. Los pobladores creían que había dos tipos de
enfermedades: las tratadas por los médicos y otras que debían ser atendidas por
curanderos.


Cuentas pendientes

A casi ochenta años desde que el gobierno federal prometió modernizar la región
de Temascal quedan cuentas pendientes. En el Diagnóstico regional del pueblo
mazateco desplazado por la construcción de la presa “Miguel Alemán” en el marco
del Plan de Justicia Programa Bienestar Integral de los Pueblos Indígenas,
levantado en el 2024 por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (antes INI),
los pobladores de Temascal evidenciaron que todavía hay indemnizaciones
pendientes relativas a la reubicación por la construcción de la presa “Alemán”
.


Denuncian también lo insuficiente que son los servicios médicos y los caminos
terrestres y pluviales.
Y para colmo, pese a albergar una hidroeléctrica, reclaman
que el servicio eléctrico es deficiente y costoso. La modernidad simplemente no
llegó
; se estima que el 80% de la población local vive en pobreza.


Si uno visita actualmente la presa “Alemán” verá que su monumento (con su
escultura y mural) que celebraba la “modernización” de la región se encuentran en
franco deterioro. La ruina del monumento es metáfora del fracaso de un México
cuyo error fue pretender ser moderno negando la civilización indígena.